Haber nacido y seguir viviendo en l’Hospitalet tiene sus miserias. Años soportando el ninguneo y la calificación de suburbial para la segunda ciudad más poblada de Catalunya, cuyos únicos méritos reconocidos son El Vaquilla y el dudoso honor de haber tenido el primer alcalde de España destituido por corrupción. Años trabajando todos para dignificar la vida social, cultural y deportiva de la ciudad y conseguir el reconocimiento que nos merecemos, como una ciudad que se ha superado día a día para encontrar reconocimiento más allá de esa leyenda negra que nos ha envuelto durante décadas y viene el de siempre y lo estropea.
Me refiero a ese prohombre de nuestra ciudad que es Miguel García, presidente del primer equipo de fútbol de la ciudad. A uno sólo le queda la impresión de que nuestra ciudad es famosa por “El Yoyas”, macarrilla famosillo gracias a su recordado y vergonzante paso por Gran Hermano. Bueno, este y ahora por el Presidente del Club d’Esports l’Hospitalet Miguel García, el cual ha salido a la palestra gracias a sus declaraciones en el diario deportivo Sport en una prodigiosa perfomance entre Belén Estebán y el novio de la Pantoja, conocido como “Er Cachuli”. Expresiones como gorrones, que se jodan y otras lidenzas por el estilo han puesto a nuestra ciudad en las primeras páginas de los periódicos nacionales, para desgracia de nuestra ciudad, de nuestro deporte y de todos los que nos enorgullecemos de formar parte de ella.
De verbo fácil, que no de corrección expresiva, confundiendo la sinceridad con la impertinencia en el mejor estilo de los personajes que pueblan los reallity shows y los programas del corazón de nuestras cadenas televisivas, Miguel García lleva años rigiendo el destino del club deportivo más importante de esta ciudad, gracias a un apoyo nunca comprendido por parte del PSC de l’Hospitalet, que es como decir del Ayuntamiento. Y es que despues de casí treinta años mandando en este municipio uno acaba pensando que esto, más que una ciudad, es una especie de cortijo en el que la cultura de la subvención, el nepotismo y el compadreo se han asumido como algo normal en nuestra vida política y social. ¡Sí a la mínima, llevarán más años en el gobierno de la ciudad que el mismísimo Paquito!
Me siento profundamente avergonzado de que el nombre de mi ciudad se relacione con personajes de la catadura de Miguel García. Es cierto que alguien me puede preguntar de qué conozco yo a este hombre para vertir unos juicios de valor tan duro. Pues la verdad es que nunca he hablado personalmente con él, pero es que yo siempre he sido muy escrupuloso con mis amistades, especialmente si estas están vinculadas a la política.
Miguel García se ha cruzado directa e indirectamente dos veces en mi vida. La primera fué cuando asumió la presidencia del Hospi, en base a maniobreos políticos con la aquiescencia de algunos personajillos con cargos en el Ayuntamiento, difamando social y personalmente al anterior presidente, Jaume Barris. Y eso ha sido recurrente en todos los años que lleva de presidente . Desde aumentar verbalmente la deuda del Hospi, que nunca ha demostrado, para ponerse medallitas como gestor y salvador del club, hasta realizando una llamada telefónica al anterior presidente, en las que la expresión más cariñosa fué llamarle ”curilla”, hasta llegar a amenazas veladas sobre su integridad física a manos de matones de barrio.
Y que digan lo que quieran. Cuando se produjo esa llamada yo estaba presente y presto testimonio. Miguel García no es un presidente de un club de fútbol… es un gangsterillo del tres al cuarto que únicamente puede asustar a escolares de primaria a la salida del colegio. Pero, diga lo que se diga, eso retrata muy bien al personaje. Faltón, maleducado y suburbial, y me faltan sinónimos. Por cierto, que el amenazado lo comentó al Ayuntamiento, lo que es decir al PSC. El silencio fué la respuesta. Y uno se pregunta ¿Quién narices apoya a ese iletrado de bigotillo facistoide y traje cruzado a rayas copiado de las mejores películas de James Cagney?
La segunda fué a mediados de los noventa en la entrega de los Premios Ciudad de l’Hospitalet que organizaba y sigue organizando el Ayuntamiento de la ciudad. Miguel García subió al escenario haciendo subir con él a media docena de niños e hilvanar un discurso vomitivo sobre su preocupación, ya no por el fútbol base, sino por la educación de los chicos de la ciudad. He visto ejercicios de demagógicos de todos los colores, pero este ha sido de lo más cutre, suburbial y vergonzoso a los que he asistido. Pero bueno, de Miguel García, de oficio y fuente de ingresos desconocidos no se podía esperar otra cosa. La verdad es que asistir a la entrega de este premio y visualizar una típica película americana de político corrupto abrazando y besando a niños, me quedo con la película. Vergüenza. Esa es la palabra e indican la falta de clase, de cultura y de escrúpulos del presidente de l’Hospi.
Ni comentar las noticias breves que han salpicado los periódicos deportivos en los últimos años sobre los exabruptos del Miguel García en la Federación Catalana de Fútbol. Más que nada porque a mi el fútbol nunca me ha interesado. Pero siento auténtica aversión a un personaje como este que se llena la boca con su apoyo al fútbol base, pero que en todos sus años de presidente nunca ha conseguido ninguno de los dos objetivos que debe tener el club de fútbol de L’Hospitalet. Que ese club se convierta el club de la ciudad, lo cuál está a la vista cuando en el campo nunca hay más de trescientos socios ( a ver si aprende del Villareal y otras ciudades más pequeñas que militan en categorías superiores) y que respete y represente a la ciudad, lo cual no consigue con sus desafueros verbales. Y eso que hasta ahora sus famosas “cuentas saneadas” se han debido más al millón de euros con el que le ha subvencionado tradicionalmente el Ayuntamiento de l’Hospitalet, al menos hasta la fecha.
Y es que además es limitadillo. Hace un mes salió en el nuevo programa de Josep Cuní y cuando Pilar Rahola, después de escuchar las declaraciones de Miguel García, espetó que era un hombre capaz de vender una estufa en el desierto, el panoli se lo tomó como un cumplido sin darse cuenta de que todo el mundo se reía de él. Realmente patético.
Y por supuesto, no vamos a comentar contrataciones de personal dentro del club, ni los criterios de contratación de las empresas encargadas del mantenimiento de las instalaciones, porque al fin y al cabo esto son leyendas negras que no vienen al caso. Pero si que quiero lanzar una pregunta ¿Hasta cuando tendremos que aguantar a un personaje nefasto como este dirigiendo los destinos de un club que no se merece a un representante cuyas frases más recurrentes son que se jodan, gorrones y otras que no recogen los medios de comunicación pero que toda la ciudad conoce? ¿Hasta cuando los destinos de nuestra ciudad serán regidos por gente como esta, que se han infiltrado en la vida política, social y deportiva y viven con total impunidad?
Miguel, háztelo mirar y si encuentras un ápice de decencia y de vergüenza, dimite. Harás un favor al club y a toda la ciudad. Ya llevas muchos años ensuciándola con tu mala educación y tus maneras barriobajeras. Retírate para que entre aire nuevo que el que has dejado está muy viciado.